El media buyer se ha convertido en una de las profesiones más demandadas del marketing digital. Su trabajo va mucho más allá de “poner anuncios”: combina estrategia, datos y psicología para transformar presupuesto en resultados. Te contamos qué hace, cuánto gana y cómo es, en realidad, el día a día de quien vive pegado al Ads Manager.
Qué es un media buyer
Un media buyer es la persona que gestiona la inversión publicitaria de una empresa o marca. Su misión es clara: convertir dinero en resultados (ventas, leads, tráfico o notoriedad).
Si lo resumimos: una empresa tiene un presupuesto, y el media buyer decide dónde, cuándo y cómo invertirlo para que rinda al máximo.
Pero eso no significa simplemente lanzar anuncios en Facebook o TikTok: detrás hay análisis, estrategia, y cientos de microdecisiones diarias que marcan la diferencia entre una campaña rentable y una que quema presupuesto.
Qué hace realmente un media buyer
Hay una frase del TikTok de @digitallauraanderson que lo resume bien:
“La gente piensa que correr anuncios en Meta es darle dinero a Facebook y listo. Pero no, es súper técnico, lleno de matices y optimización constante.”
Esa es la esencia.
Un media buyer se encarga de todo el proceso publicitario, desde la estrategia hasta el análisis final:
- Define la estructura de campañas.
Divide las acciones por fases: campañas frías (para atraer nuevos usuarios), de retargeting (para recuperar interesados) y de remarketing (para cerrar ventas). - Segmenta audiencias.
Por ejemplo, si trabaja para una marca Gen Z, probará intereses como Euphoria, Sephora o competidores directos. Crea entre 5 y 10 audiencias distintas y analiza cuál responde mejor. - Gestiona creatividades (aunque no las diseñe).
El cliente o el equipo creativo entrega los anuncios, y el media buyer los testea en distintas combinaciones hasta encontrar los que mejor convierten. - Analiza y optimiza sin parar.
Apaga anuncios que no funcionan, duplica los que sí y prueba nuevas variantes.
Es un proceso continuo: testear, aprender, ajustar y escalar. - Escala resultados.
Cuando una combinación de anuncio + audiencia funciona, se incrementa el presupuesto (a veces x5 o x10) para maximizar beneficios.
El media buyer vive en modo “data-driven”: todo se mide. CPA, ROAS, CTR, CAC… cada métrica le dice qué mantener y qué apagar.
Dónde trabaja un media buyer
Depende mucho del tipo de empresa:
- Agencias de marketing: gestionan cuentas de distintos clientes, desde e-commerce hasta academias online.
- Empresas in-house: controlan la inversión de su propia marca.
- Freelancers: llevan campañas de varios clientes a la vez y cobran por servicio o porcentaje de inversión.
En TikTok abundan los freelance media buyers que explican cómo trabajan con clientes internacionales y cobran entre 10.000 y 12.000$ al mes por gestionar campañas de Meta o TikTok Ads.
(En España, las cifras son más moderadas, pero el principio es el mismo: si generas resultados, te pagan por ello.)
Cuánto gana un media buyer en España
Depende del tipo de empresa, experiencia y tamaño de los presupuestos que maneje:
- Junior (0–2 años): entre 22.000 € y 30.000 € brutos anuales
- Intermedio (2–4 años): entre 30.000 € y 45.000 €
- Senior o Freelance especializado: puede superar los 60.000 €, especialmente si trabaja con clientes internacionales o e-commerce de alto volumen.
Además, muchos media buyers freelance cobran por porcentaje del gasto en anuncios o por objetivos alcanzados (por ejemplo, un 10 % del presupuesto mensual o un bonus si se supera el ROAS).
Qué habilidades necesita un media buyer
El perfil combina tres áreas:
1. Técnicas
- Dominar plataformas como Meta Ads, Google Ads, TikTok Ads o LinkedIn Ads.
- Entender cómo funciona el tracking (Google Tag Manager, píxeles, UTMs).
- Saber leer datos y detectar patrones de rendimiento.
2. Analíticas
- Calcular métricas clave: ROAS, CPA, CAC, LTV.
- Interpretar dashboards, informes y test A/B.
- Detectar cuándo escalar y cuándo parar una campaña.
3. Estratégicas y blandas
- Entender el comportamiento del consumidor.
- Coordinarse con equipos de diseño, contenido o producto.
- Tener mentalidad curiosa y capacidad de adaptación: las plataformas cambian cada mes.
👉 Si estás empezando en marketing, puedes leer también nuestra guía sobre cómo hacer un CV sin experiencia o este artículo sobre errores al buscar prácticas. Ambos te ayudan a aterrizar en el sector con una visión más práctica.
Cómo se aprende a ser media buyer
Aunque muchos llegan desde publicidad, comunicación o ADE, lo más importante es aprender haciendo.
Puedes empezar con campañas pequeñas (por ejemplo, 10 € al día en Meta Ads) para probar, analizar y entender cómo responden las audiencias.
La clave está en probar y medir.
Un consejo práctico: crea tu propio portfolio de resultados.
Capturas de tus campañas, aprendizajes, comparativas de métricas… Eso vale más que cualquier título cuando optas a un puesto junior.
Un día en la vida de un media buyer
Imagina que gestionas campañas para una marca de ropa online.
Tu día puede parecerse a esto:
- 09:00 — Revisar dashboards de rendimiento.
- 10:00 — Apagar los anuncios que bajaron de rentabilidad.
- 11:00 — Crear 3 nuevas pruebas con creatividades distintas.
- 12:30 — Ajustar presupuesto entre campañas frías y de retargeting.
- 16:00 — Reunión con diseño y estrategia para analizar resultados.
- 18:00 — Preparar reporte diario y prever gasto del día siguiente.
Y, como decía la creadora del TikTok:
“Estás constantemente jugando a apagar lo que no funciona, mantener lo que sí y meter cosas nuevas para testear. Es un ciclo infinito.”
IA y el futuro del media buying
Cada vez más media buyers integran herramientas de inteligencia artificial para optimizar campañas o generar audiencias predictivas.
La IA no sustituye su rol, pero sí acelera decisiones y permite probar más hipótesis en menos tiempo.
El futuro pasa por perfiles híbridos: personas que entienden de datos, pero también de creatividad y narrativa publicitaria.
En resumen
Un media buyer no es alguien que “pone anuncios”.
Es quien traduce la estrategia de una marca en inversión rentable, equilibrando creatividad, datos y psicología del consumidor.
Vive entre hojas de cálculo, píxeles y dashboards, pero su objetivo es simple: hacer que cada euro invertido genere más euros de vuelta.





