
¿Cómo llegué ahí? ✸ con Pilar Zaforteza
Cómo llegué ahí es la sección donde entrevistamos a profesionales de diferentes sectores para conocer los entresijos de su carrera laboral. Nos sentamos con nuestros invitados para hacer un viaje retrospectivo y repasar los momentos decisivos que moldearon su trayectoria profesional… hasta llegar donde están hoy.
Pilar Zaforteza descubrió el marketing casi por casualidad, pero lo suyo con las startups fue amor a primera vista. Empezó su carrera en Rocket Internet lanzando proyectos por medio mundo, fue de las primeras empleadas de Spotahome y acabó cumpliendo su sueño profesional: trabajar en Blablacar, donde lideró el marketing para España y Portugal. Tras más de una década en puestos de responsabilidad, decidió montar su propio modelo como Fractional CMO, ayudando a startups a escalar con estrategia, foco y mucho sentido común.
✸ ¿Qué querías ser de mayor cuando eras pequeña?
Quería ser médico. Me fascinaba la idea de ayudar a la gente, pero en la adolescencia me desmayé al ponerme una vacuna y me di cuenta de que lo de la medicina no era para mí (risas). En ese momento, tuve claro que tenía que cambiar de rumbo. Pero recuerdo que en mi infancia me apasionaba la idea de ser médico: jugaba a hacer revisiones y atender a la gente.
✸ ¿Qué estudiaste?
Estudié ADE cuando todavía era una licenciatura de cinco años. En los dos últimos me especialicé en Finanzas, un área que en ese momento me pareció interesante pero que con el tiempo descubrí que no era para mí.
Uno de los momentos clave en mi formación fue el Erasmus. Pasé un año fuera y tuve clarísimo que quería una experiencia internacional, ya fuera estudiando o trabajando. Fue lo que me hizo decidirme a dar el salto y salir de España.
✸ ¿Cuál fue tu primer trabajo?
Durante la carrera hice bastantes prácticas e intenté acercarme al máximo al mercado laboral. Una de mis primeras experiencias y la que me introdujo en el sector del marketing casi por casualidad fue Rocket Internet, una incubadora alemana de startups famosa por replicar modelos de negocio que funcionan en un país y lanzarlos a toda velocidad en otros mercados.
Como os he contado, uno de los momentos clave en mi formación fue el Erasmus. Pasé un año fuera y tuve clarísimo que quería una experiencia internacional en mi carrera, ya fuera estudiando o trabajando. Fue ese año lo que me empujó, tiempo después, a aceptar la oportunidad de irme a Berlín con Rocket Internet. Necesitaba sentir que estaba en un entorno internacional, dinámico, y que salía de la zona de confort. Y Rocket fue exactamente eso, pero multiplicado por mil.
Empecé como becaria en Glossybox, una de las ventures de Rocket, y era la encargada de ejecutar el go-to-market en España. Éramos un equipo de becarias, cada una responsable de su mercado, y funcionábamos con una estructura muy vertical: recibíamos las directrices de arriba y las bajábamos. Era 2012, y el SEO se trabajaba sobre todo con blogs, así que me dedicaba a crear contenido y posicionarlo.
A los seis meses me pasaron a Kaymu, un clon de eBay pensado para África. Ahí di un salto: ya no solo ejecutaba SEO, también empecé a gestionar campañas de Facebook Ads, Google Ads y Social Media. Lo hacía directamente con el equipo de Nigeria, porque mi manager estaba allí. Era una experiencia intensa, pero el aprendizaje fue brutal.
Rocket Internet funcionaba con un modelo muy agresivo: se lanzaba una idea, se testaba rápido y, si no funcionaba, se cerraba sin contemplaciones. Si funcionaba, se invertía a lo bestia y se expandía. Kaymu funcionó. Y como el modelo se centraba en países africanos francófonos y anglófonos, decidieron mover el equipo a París para escalar a diez países. Mis jefes —que eran alemanes— no querían mudarse, así que me ofrecieron liderar el marketing desde París.
Ahí fue donde todo explotó profesionalmente para mí. Tuve que montar una estrategia de marketing desde cero, sin recursos humanos, sin estructura, sin nadie que supiera de marketing por encima de mí. Me tocó contratar equipo, marcar roadmap y replicar en diez países lo que había funcionado en Nigeria. Fue una etapa de máximo workaholism, pero también una de las más satisfactorias. sentía que me daban confianza, responsabilidad real y que no paraba de crecer.
✸ ¿Y después de Rocket Internet?
Volví a España por razones personales y trabajé en Accenture Digital. Aunque aprendí mucho sobre estructura y consultoría, supe desde la primera semana que no era mi sitio. Echaba de menos la agilidad, filosofía y dinamismo de las startups.
✸ De Accenture pasas a Spotahome. ¿Cómo llegaste ahí? ¿Qué tal la experiencia?
Me moví proactivamente. Spotahome era una de las startups que tenía fichadas junto con BlaBlaCar. Apliqué, pasé entrevistas y me convertí en la primera persona contratada de marketing. No había nada hecho. Repliqué toda la estructura que aprendí en Rocket: definí estrategia, ejecuté y luego monté equipo. Recluté perfiles especialistas en cada área (SEO, performance, social media). Incluso trajimos a alguien de Chicago porque el CEO quería que se hablara inglés en la oficina.
También me encargué de abrir nuevos canales como PR y comunicación, porque nos dimos cuenta de que nuestros propietarios no eran usuarios digitales. Empecé a hacer notas de prensa, concursos de agencias y aprendí sobre la marcha. Siempre he sido muy autodidacta. Una de mis skills clave es la capacidad para espabilar.
✸ ¿Cómo fue la transición a Blablacar?
Curiosamente, me rechazaron dos años antes. Me enamoraba la empresa desde que vivía en Berlín. Años después, una recruiter me llamó y al final pasé el proceso y entré. Fue mi etapa más dulce a nivel profesional.
Tenía el equilibrio perfecto entre estructura y agilidad. Por primera vez pude conciliar vida personal y profesional. Trabajábamos con planificación anual, reporting mensual, campañas en medios digitales y tradicionales. Viví el rebranding de la marca, el cambio de posicionamiento desde el ahorro hacia la conexión entre personas y sostenibilidad.
También fue mi primera experiencia como «mercado local», recibiendo los guidelines desde el headquarters. Aprendí desde cero toda la vertical del Marketing Offline, lo que fue clave para entender el Marketing 360.
✸ ¿Recuerdas algún proyecto que te hiciera especial ilusión?
Me gustó mucho participar en el cambio de posicionamiento de BlaBlaCar. Pasamos de centrarnos en el ahorro a comunicar desde lo emocional: el punto A al punto B, las conexiones entre personas, la sostenibilidad… También fue la primera vez que viví un rebranding desde dentro.
✸ Ahora eres Fractional CMO. ¿Por qué tomaste esa decisión?
La maternidad me hizo replantearme mis prioridades. Quería seguir teniendo retos profesionales sin renunciar a la conciliación. Vi que muchas startups en fase de validación o scale-up no necesitan un CMO a tiempo completo, sino una dirección estratégica unas horas a la semana.
Así que creé mi propia metodología y llevo un año trabajando con startups, ayudándolas a escalar con estrategias de marketing eficientes.
✸ ¿Cómo es un día típico para ti como Fractional CMO?
Divido mi tiempo en tres grandes patas:
- Trabajo con clientes: seguimiento, retroplanning, estrategia, ejecución.
- Ventas: mantener el radar activo, hacer networking, estar presente para futuras colaboraciones.
- Formación: leer newsletters, hacer cursos, elegir temáticas clave para aprender en profundidad sobre ellas (como IA y marketing).
También hay una cuarta parte menos glamurosa: la parte administrativa de ser autónoma.
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✸ ¿Cuál dirías que ha sido tu mejor aprendizaje profesional?
Espabila. La capacidad de buscarte la vida, preguntar sin miedo, reconocer que no sabes y rodearte de gente que sabe más que tú. Además, entender pronto si eres un perfil experto o generalista. Yo soy generalista: me gusta ver la visión global, coordinar equipos, saber un poco de todo. Esa reflexión me la dio un jefe en Berlín y fue el mejor consejo que me han dado.
✸ Si volvieras a empezar de cero tu camino profesional, ¿cambiarías algo?
Nada. Incluso los momentos negativos me han servido para llevarme al siguiente paso. Salí de la universidad en plena crisis económica, y aunque fue durísimo, todo lo vivido me ha enseñado algo. Las decisiones, incluso las malas, me han llevado hasta aquí.
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